Empieza lo bueno. Billy quiere que sea consciente de cada uno de los pasos que dá, por si algún día soy yo el que hace las comprobaciones de mi propio avión, y por eso me explica con todo lujo de detalles cada paso. ¿De verdad piensa este hombre que yo voy a ser capaz de volar un avión yo solo alguna vez?
Revisamos minuciosamente el motor (inspección visual, nivel de aceite, bujías, reductora, etc), un motor que, parece mentira,
con solo 100CV, prácticamente lo mismo que un coche normalito, será capaz de elevarnos a los dos por encima de la sierra de Madrid. O eso espero... (vaya, creo que hasta ahora no había mencionado mi aprensión a volar, je!).
A continuación revisamos los depósitos de gasolina (estos aviones llevan un tipo de gasolina muy parecido al de los automóviles,
pero de 100 octanos), 50 litros en total entre los dos depósitos (uno en cada ala). También purgamos los depósitos y el motor
buscando posibles rastros de agua en la gasolina (lo que produciría una parada del motor bastante desagradable). Todo OK.
Revisamos también la presión y estado del dibujo de los neumáticos del tren de aterrizaje (este avión es un "triciclo", es decir,
tiene un tren formado por tres ruedas, una bajo cada ala y otra en el morro del avión). El tren no es retráctil, es decir,
volaremos con las ruedas "colgando" todo el tiempo.
Por último, revisión de todos los planos del avión: alas, alerones, timones...Todos libres y en buen estado. Ahora, a la cabina.
"Eduardo, sube por el lado del piloto.", ..., "¿¿¿???", "A ver, pie izquierdo encima del ala, pie derecho adentro, agárrate
a la cabina, pie izquierdo dentro, muy bien.", ... "¿Ein? Un momento, ¿qué hago yo aquí? ¡¡¡Que yo no sé pilotaaar!!!"