Los instrumentos del Tecnam Sierra incluyen todo lo que yo conocía de los simuladores de vuelo, incluso un GPS de Garmin!
Billy me hace un rápido repaso de los instrumentos de vuelo, pero como los conozco pasamos rápidamente a los instrumentos
que reflejan el estado del motor, luces, generador, etc.
Nos ajustamos los cinturones, cerramos la carlinga y nos ponemos los cascos. Es la primera vez que me pongo unos cascos
"de verdad" (uso unos para la radio del simulador de vuelo, pero "de juguete", claro), y noto que aislan bastante del ruido
exterior. Supongo que este avioncito será muy ruidoso, llevamos el motor a cincuenta centímetros de nuestras narices.
Tomamos el manual del avión y repasamos juntos el checklist que vamos realizando.
Empezamos encendiendo el motor (me llama la atención, arranca con una llave igual que la de nuestro Jeep). Qué silencioso!
Por cierto, tuvimos que "tirar" de la palanca del aire; esto es como en aquel viejo 127 de mi juventud!!!
Después de los chequeos, primer contacto por radio con la torre, solicitamos rodadura (creo que también lo llaman "carreteo")
hasta el punto de espera para despegue. Toda la rodadura la hace Billy, pero me pide que lleve las manos en los mandos y
los pedales, para que yo vaya sintiendo lo que él hace.
No dan el segundo para despegue, y una vez en el punto de espera, ya en cabecera de la
pista 28, no avisan que hay un tráfico en final y tras el aterrizaje es nuestro turno.
Antes del aterrizaje del tráfico anterior a nosotros hemos configurado el avión con 15º de flaps, así es que en cuanto
finaliza el aterrizaje, salimos a la pista. Permiso para despegar, motor a todo gas, frenos fuera y a rodar.
Mientras el avión va acelerando, y mi corazón aún más, Billy me va explicando que este avioncito se irá al aire él
solito a unos sesenta y cinco nudos... Y mientras yo voy pensando "La suerte está echada".