En carrera de despegue, y acostumbrado a los aviones comerciales, espero la rotación del avion, pero de repente escucho
a Billy a través de los cascos: "estamos en el aire". La suavidad con que nos hemos insertado en la masa de aire parece mucho
más natural que el brusco giro de los aviones comerciales. Esto empieza pero que muy bien.
Mis pies y manos han ido siguiendo los movimientos de Billy durante el despegue a través del doble mando y pedales,
y ahora noto la ligera presión de sus manos sobre la palanca para mantener el morro en actitud de despegue. Al pasar
sobre el final de la pista, Billy me va cantando lugares donde podríamos "tirarnos" en caso de fallo de motor
"si ahora fallase el motor, yo me iría a ese campo... Si fallase ahora, ahí... y si fallase ahora, ya intentaría
volver a la pista". Glups, tranquilizador...
"Muy bien Eduardo, altura de seguridad... quitamos flaps... nos vamos a ir a 6500 pies... ¡tuyo el avión!"
"¿Cómo, qué, QUEEE? Joder, que este tio iba en serio...que estoy llevando yo el avión! A ver, a ver, si giro la palanquita
a la derechaaaaa ¡se mueve a la derecha! Si bajo un poquito... aaaaah! Ondia, que estoy llevando yo el avión".
Desde luego, AeroMax no engaña en su publicidad cuando dice "más práctica y menos teoría. A andar se aprende volando!"
Bueno, supongo que lo que experimenté durante la siguiente media hora solo lo puede entender alguien que haya tenido la
experiencia de pilotar por primera vez, y como es indescriptible, al que no lo haya hecho le recomiendo, si quiere entenderme,
que haga como yo!