En menos de media hora llegamos a El Escorial. Llevo diez minutos luchando con el ala izquierda, que la maldita "se me cae". Y eso que esto es lo más fácil, vuelo recto y nivelado. Algo más relajado, me permito el lujo de echar alguna miradita abajo sin soltar los mandos. Vemos un helicóptero allá abajo, un candair apagafuegos ... y un zumbado en avioneta que pasa a unos 500 pies bajo nosotros a toda mecha! Si es que esto es como la maldita nacional II, pero sin atascos...
Pasamos sobre el aerodromo de Brunete, y enfilamos a Casarrubios, un aeródromo del que he leido mucho en revistas, y que desde
el aire me costó localizar (hay que ver cómo cambia la percepción de las cosas desde ahí arriba; aún no sé cómo son capaces
de volar en visual y llegar a donde quieren).
Hacemos mi primera toma, y si esta es mi parte preferida del vuelo en aviones comerciales (será por aquello de "desde aquí el
piñazo será más leve"), aquí ya ni te cuento. Creo recordar que este circuito lo hizo Billy (oye, en el fondo no está tan loco,
las cosas peligrosas las hace él).
Una paradita para repostar, y despegamos de nuevo, esta vez rumbo a Toledo.