Después del despegue, "avión mio" otra vez. Después de una hora de vuelo, ya estoy hecho un "experto", y Billy
me propone que sigamos los meandros del Tajo ciñendonos a sus curvas, como ejercicio.
Ahora no solo se me cae el ala izquierda en vuelo nivelado, sino que cada vez que giro se me cae el morro; mira
que he hecho esto veces con el simulador, pero claro, no es lo mismo la butaca de mi casa que el asiento de un
avión en vuelo. Resultado: en lugar de una trayectoria ceñida al rio y a una altura constante me sale una
especie de churro-trayectoria no muy lejos del rio y a diversas alturas. Eso si, yo lo disfruté como un enano.
Toledo. Qué bonito. Pero yo estaba deseando seguir pilotando, así es que la verdad, no me fijé mucho (y que conste que la ciudad me encanta, eh?). Además, Billy me había prometido una serie de tomas y despegues en Algodor, con lo cual estaba deseando llegar allí.